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Lectura y Otras Aventuras

El Juego

 

 

El juego constituye un elemento esencial en la vida del ser humano, especialmente en la niñez; representa en sí mismo, la vía natural para que el infante se desarrolle personal y socialmente. “¿Cómo pensar la infancia?, ¿cómo acompañar a los niños pequeños?, ¿cómo transitar un espacio de formación docente sin abordar en profundidad algo tan nodular de la experiencia de ser niño como es el juego?

Jugar llega a ser tan natural en la vida de los niños que la escuela omite pensarlo, sin embargo, jugar es tan esencial para los más pequeños que si la escuela, el jardín de niños o el centro infantil no aseguran su existencia, muchos aspectos del crecimiento de los niños se resienten, se empobrecen.

En la primera infancia el juego cumple una función especial y determinante en las experiencias de crianza y aprendizaje, favorece la autonomía del niño, alimenta su imaginación y su capacidad creadora y representa en sí, “un hecho constitutivo de la experiencia humana”, perspectiva desde la cual nadie debería estar privado de jugar, sin importar la edad.

Johan Huizinga, historiador holandés, define al juego a partir de una serie de características, a saber:

• Todo juego es antes que nada una actividad libre. El juego por mandato no es juego, sino a lo sumo una réplica, por encargo de un juego. Este carácter de libertad destaca al juego del cauce de los procesos naturales, jugar es LIBERTAD.

El juego no es la vida corriente o la vida propiamente dicha. Más bien consiste en escaparse de ella a una esfera temporal de actividad, que posee su tendencia propia. Y el infante sabe que “hace como si”...

• El juego se convierte en acompañamiento, complemento, parte de la vida misma. Adorna la vida, la completa, y es, en este sentido, imprescindible para la persona como función biológica, y para la comunidad por el sentido que encierra, por su valor expresivo y por las conexiones sociales y espirituales que crea; en una palabra: como función cultural. Da satisfacción a ideales de expresión y de convivencia.

 

Tabla 1

¡¡Juguemos!!

Mantear

El niño o niña y uno de nosotros podemos mantear a uno de los peluches.

  • Dejamos la mantita en el suelo del aula. Le decimos al niño(a) escoja un peluche y lo ponga en el centro de la manta.
  • Ahora le pedimos que la sujete con fuerza por un extremo, mientras nosotros lo hacemos por el otro. A la de tres, tiramos con suavidad de la manta hacia arriba.
  • La primera vez, podemos hacerle una demostración.
  • El objetivo del juego es que el peluche no se salga de la manta. Si lo hace, podemos exclamar con pena: “¡ooooh!” y pedirle al pequeño que lo recoja y lo vuelva a poner.
  • Cuando el pequeño tenga un poco de práctica podemos tirar hacia arriba con más fuerza, pero no tan fuerte como para que el niño(a) suelte la manta.

 

Los vestidos

Con un trozo grande de papel estraza, donde podamos dibujar a tamaño natural la silueta de una persona, podemos preparar este juego.

  • Dibujamos la silueta del niño o niña en el papel o esta labor la pueden hacer ellos mismos dibujándose ente sí, dejando el papel en el suelo y estirándose con los brazos y piernas abiertos.
  • Una vez dibujada la silueta, dejamos el papel en el suelo junto a algunas piezas de ropa.
  • Ahora invitamos a los niños(as) a que nos ayude a vestir al personaje de papel estraza.
  • Elegimos las piezas de ropa y dejamos que sea el niño (a) quien la coloque sobre la silueta. Si hace falta le ayudamos con discreción.

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