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La estimulación sensorial en los alumnos con discapacidad

Cuando hablamos de estimulación sensorial hacemos referencia a la entrada de información del entorno al sistema nervioso a través de los sentidos para elaborar sensaciones y percepciones. Esto constituye el primer elemento sobre el que se construye cualquier aprendizaje, ya que supone la primera etapa del desarrollo de las funciones cognitivas básicas (atención, memoria) y permite el desarrollo de las funciones cognitivas superiores (resolución de problemas, razonamiento, lenguaje y creatividad).

 

La adquisición o captación de estímulos es el inicio del proceso de memoria, donde la atención y percepción juegan el papel principal. Posteriormente, la información almacenada se utilizará para operar y razonar.

 

Gracias a los sentidos, y explorando el entorno mediante el movimiento (acción y experimentación), se produce el proceso de asimilación y acomodación, que permite la construcción de aprendizajes y la comprensión del mundo que nos rodea. Este proceso tiene lugar de forma natural en todas las personas desde el nacimiento.

 

 El trabajo de la estimulación sensorial es por tanto una estrategia válida para trabajar con personas que presentan cualquier grado de discapacidad desde edades muy tempranas, ya que nos permite trabajar en base a los principales hitos evolutivos.

 

En definitiva, podríamos decir que la estimulación sensorial persigue un doble objetivo: fomentar el máximo desarrollo de las capacidades sensoriales y potenciar el desarrollo cognitivo a través de una buena educación sensorial.

Nuestro cerebro es un órgano en constante cambio y, gracias a su neuroplasticidad, puede formar nuevas conexiones, reorganizarse y enriquecerse, como consecuencia de los estímulos que reciba de su medio externo e interno. A través de las sensaciones, recibimos toda la información procedente de nosotros mismos y del mundo que nos rodea, lo cual favorece la maduración de nuestro sistema nervioso y nos permite interactuar de forma adaptativa.

Es importante diseñar un espacio enriquecido adecuadamente que nos permita fluctuar entre dos tipos de perspectivas metodológicas, según las necesidades y características del alumno en cada momento: Un entorno pasivo, que facilite una estimulación no directiva en la que el alumno explore y descubra activamente las experiencias sensoriales que le ofrecen los elementos; y un entorno activo donde se establecen relaciones de causa y efecto controladas, que fomentan la participación del alumno en actividades sensoriales planificadas según sus necesidades.

 

La intervención en salas multisensoriales debe estar enfocada completamente al bienestar del alumno, a sus ritmos de actividad, a su tolerancia a estimular y a las necesidades específicas que presente. Por ello, es fundamental considerar una serie de aspectos que nos ayuden en nuestra práctica profesional:

 

  • Partir de un perfil sensorial completo que estudie sus respuestas a todas las áreas sensoriales, así como sus necesidades a nivel comunicativo, cognitivo y motor.
  • Priorizar la integración propioceptiva, táctil y vestibular para asentar las bases del resto de desarrollos. El primer objetivo siempre será ser consciente de mi propio cuerpo y mis movimientos en el espacio, para poder responder de forma adaptativa a cualquier estímulo y ser capaz de integrar las demás sensaciones de forma adecuada.
  • Consolidar estrategias de anticipación para transmitir plena confianza en el proceso. Por ejemplo, contar con un ritual de entrada, de salida y de cambio de actividad, que pueden ser transmitidos a través de texturas, de sonidos o de claves visuales.
  • La observación y el registro son fundamentales para avanzar. Debemos tener en cuenta en todo momento de dónde partimos, hacia dónde nos dirigimos y las reacciones que se producen en el camino ante cada estímulo, con el fin de reajustar, readaptar y mejorar en cada paso.

 Una intervención multisensorial de calidad debe atender las necesidades de cada área sin olvidar que en muchos alumnos la sobrecarga sensorial es una realidad muy limitante que debe ser atendida desde el primer momento. Por ello, lo ideal es contar con un espacio que nos permita fluir entre lo pasivo y lo interactivo sin dejar en ningún momento de controlar los estímulos sensoriales presentados.

http://www.eneso.es/blog/como-trabajar-sala-estimulacion-multisensorial-eneso-sense/

 

Estimulación Táctil

1 Juegos con agua.

2 Juegos con plastilina.

3 Juegos con masa.

4 Juegos con arcilla.

5 Juegos con arena.

6 Juegos con macarrones, arroz, cereales, alubias.

7 Envuelva al niño con tejidos de distintas texturas.

8 Quédense bajo la lluvia.

9 Túmbense encima de hierba fresca.

10 Jueguen en la nieve.

11 Jueguen con las hojas de otoño.

12 Jueguen con cubos de hielo.

13 Utilice un secador.

14 Utilice un abanico.

15 Exponga al niño a corrientes de aire.

16 Coloque al niño en distintos tipos de suelo.

17 Juegue en agua templada jabonosa.

18 Juegue en el barro.

19 Pintura de dedos con natillas, puré.

20 Juegue con cinta enmascarante.

21 Juegue con harina, azúcar, sal.

22 Use cepillos de ropa, cepillos de uñas, borla de polvos.

23 Tejidos con pelusa para mantas.

24 Colchones de agua, colchonetas inflables.

25 Ponga peso en distintas partes del cuerpo.

26 Túmbense o anden descalzos en superficies distintas.

 

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